En todas partes del mundo se habla de “dioses reptilianos” que serían responsables de la creación de la humanidad y muchas culturas ancestrales estaban conectadas con estos seres, que son una parte esencial de diversas tradiciones y mitologías dispersas por todo el mundo.

Curiosamente, también ha sido sugerido por los investigadores que nuestro cerebro contiene en una “parte reptil”, que es responsable de comportamiento instintivo y ajustado, esta parte es responsable de generar sentimientos de territorialidad, alimentación e incluso apareamiento.

 

Llamado la “Teoría del Cerebro Triune”, fue desarrollado por el neurocientífico Paul MacLean en 1970 y propone que los seres humanos tienen el cerebro dividido en tres unidades funcionales diferentes, cada una de estas unidades que representan un extracto evolutivo de nuestro sistema nervioso.

Los Dioses Reptilianos en la Literatura Antigua

Los primeros registros relacionados con reptiles con la humanidad surgieron en la antigua Mesopotamia.

Las culturas prehistóricas y pre-sumerias Ubaid y Halaf han tallado estatuillas durante unos 7.000 años con representaciones de figuras humanoides reptilianas, con características similares a la lagartos, que estaban vinculadas a la sabiduría y la fertilidad.

Figuras cerámicas de cultivo de ubaid de 4.500 a.C.

Los registros de la civilización sumeria hablan de varias deidades que tenían similitud con los reptiles, los Anunnakis, cuyo significado puede traducirse como “los que vinieron del cielo”, y según la tableta “La lista de reyes sumerios”, hace aproximadamente 445.000 años, estos antiguos dioses provenían de otro planeta, llamado Nibiru, aterrizó en la Tierra y creó humanidad.

Las primeras obras literarias de la historia hindú, los textos sagrados llamados Vedas, mencionan a los Nagas, el pueblo serpiente. Estos seres divinos eran seres híbridos humano-reptilianos, que vivían en ciudades subterráneas y tenían la capacidad de asumir formas humanas y serpientes.

El Mahabharata, el más largo de las epopeyas hindúes, que contiene más de 74.000 versos escritos en sánscrito, menciona Patala-Loka y Bhogavati, dos reinos subterráneos donde vivían las Nagas.

Estos reinos estaban llenos de palacios elaborados, donde se guardaban los mayores tesoros de la humanidad. Se cree que estos lugares tenían un gran poder y sólo unos pocos tenían acceso a estos reinos divinos.

Los Nagas se presentaron como amigos y enemigos. Al igual que los humanos, se sabía que eran criaturas altamente temperamentales, lo que causaba enfermedades y desgracias si alguien pisaba o cruzaba sus colas, aunque en otras ocasiones ayudaban a los humanos.

Las Nagas.

Seres Reptilianos en Diferentes Culturas del Mundo

La evidencia de adoración reptiliana se encuentra no sólo en la Antigua Mesopotamia, sino en muchas otras culturas antiguas de todo el mundo.

A lo largo de nuestra historia, se han encontrado varios relatos asociados con esta extraña raza alienígena de seres reptilianos que fueron adorados por nuestros antepasados.

El folclore japonés menciona que en la antigüedad había emperadores dragón, que descendieron del cielo para transmitir su gran sabiduría.

En Oceanía, las culturas aborígenes afirman que los descendientes de una raza híbrida reptiliana gobiernan el mundo de la tierra subterránea.

Los chinos creen que la humanidad fue creada por Nakua, la diosa serpiente.

En el sur de África encontramos a los Chitauri, seres reptilianos que llegaron a la Tierra en busca de oro y diamantes, creando humanidad para servirles y trabajar en las minas, y por lo tanto los humanos fueron llamados “hijos de la serpiente”.

Quetzalcótalo: La serpiente emplumada.

En Centroamérica tenemos Quetzalcoatl, el dios del viento, el aire y el aprendizaje, cuyo nombre proviene de la lengua azteca náhuatl y significa “serpiente emplumada”, un reptil que es adorado por los aztecas, y luego por los mayas bajo el nombre de Kukulkan. Los primeros registros de su adoración fueron encontrados en la ciudad de Teotihuacan y datan del siglo I a.C.

Del mismo modo, Coatlicue, la “mujer serpiente”, fue venerada por los aztecas como la diosa de la vida y la muerte, madre de los dioses, la luna y las estrellas y, junto con quetzalcótalo, simbolizaba las serpientes como una conexión con la sabiduría y el cosmos.